Falta agua. Y la que hay disponible está cada vez más contaminada. Los asentamientos humanos, la industria y la producción de alimentos son los principales responsables. En economías emergentes y países de renta baja, las enormes cantidades de aguas residuales urbanas sin tratar son el gran problema. Pero la agricultura y la ganadería no se quedan atrás. Y, de hecho, en los países más desarrollados estas actividades ya sobrepasan a ciudades y fábricas en la polución de ríos, lagos y otros cuerpos acuáticos.

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