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Jesús Casas, Director General de Desarrollo Rural del Principado: «Con el plan LEADER hemos devuelto la ilusión a Asturias»

By 2 septiembre, 2018 No Comments

Tuvo que llegar a un acuerdo con su padre para estudiar Ingeniería de Montes, y es que Jesús Casas Grande (Madrid, 1960) era un ecologista convencido y su padre quería que su hijo fuese ingeniero de Minas. Así que cedieron los dos y el actual Director de Desarrollo Rural del Principado de Asturias optó por Montes. A punto de dejar su cargo en el Principado para volver a Madrid a dirigir la empresa TRAGSA, Casas Grande hace balance de su paso por Asturias, tiempo en el que reconoce que ha disfrutado “como un enano“.

-Vuelta a Madrid a presidir TRAGSA. ¿Qué sensación tiene?

-Pues lo cierto es que en Asturias he estado muy a gusto y tengo un piso en Oviedo que no voy a dejar, pero a veces se te presentan oportunidades en la vida a las que no puedes decir que no, y es lo que me ha ocurrido con la dirección de Tragsa. La verdad es que cuando me llamó María Jesús Ramos, consejera de Medio Rural, para ofrecerme la Dirección General, también me sorprendió, como ahora cuando recibí la llamada de Tragsa. Pienso por qué habrán pensado en mí; pero, bueno, supongo que también algo habré hecho bien. Asumo los cambios con total normalidad, porque desde que terminé la carrera siempre me he dedicado a trabajar con una trayectoria creo que honesta. Los funcionarios estamos para hacer los que nos dicen los políticos.

-¿Se atreve a proponer un relevo para su puesto?

-No debo hacer eso, eso lo tienen que decidir en Consejo de Gobierno, pero si la Consejera me pregunta, pues le daré mi opinión con total franqueza.

-De todos los proyectos sacados adelante en su mandato, ¿cuál le enorgullece más?

-Hay varias cosas, temas muy técnicos, como el cambio del equipo de Acción Local y el plan LEADER, algo con lo que hemos devuelto a Asturias la ilusión, y no podemos olvidar que somos la región que más fondos destina a estos grupos de Acción Local. Pero otra de las cuestiones que me enorgullecen es haber sacado adelante la ley de Calidad Alimentaria en Asturias, ya que somos la única región que no cuenta con ella. Ahora falta echarla a andar y terminar su tramitación, y claro que habrá enmiendas, pero tengo la sensación de haber suscitado un cierto consenso en el sector agroalimentario, y ésta era una cuestión importantísima.

«Somos la región que más fondos destina a los Grupos de Acción Local»

-¿En qué se materializa esta ley y qué beneficios tendrá?

-Nos permite singularizar nuestras producciones. Fue la mayor preocupación que me transmitió la Consejera nada más llegar, la necesidad que tenía Asturias de sacar esta ley adelante. Así que en realidad hemos concluido el trabajo que ya empezaron otros, pero ahora tendremos un marco legal que regulará los derechos y obligaciones de los productores. Hasta ahora estábamos trabajando con la legislación estatal directamente, pero era necesario tener una norma específica para Asturias, por su singularidad y por su gran valor de producción agroalimentaria. A veces es necesario poner normas, porque esto no es la jungla y todas las producciones deben estar regladas.

 -¿Los asturianos son conscientes del enorme valor de sus producciones?

-La agroalimentación debe ponerse en su sitio porque no es un hobby, es un trabajo que requiere de gran esfuerzo, dedicación y profesionalidad. Me parece que en Asturias hay una gran calidad que está ahí y que hay que apreciarla aún más. El mejor pescado me lo he comido en Asturias y la mejor carne y el mejor queso. Es un sector que tiene que crecer, necesitamos más Tinos Cortina y más Samueles Trabanco; ellos, los productores de sidra, son gente que sí que se lo cree, pero queda mucho camino por recorrer.

-¿Cómo poner en valor esas producciones?

-Hay que fomentar el cooperativismo de los pequeños productores, las marcas comunes… ir juntos.

-¿Qué porcentaje del producto interior bruto supone hoy en Asturias la agroalimentación?

-Contando con el sector servicios y la hostelería vinculados a ella, un veinte por ciento, y es un sector en el que, además, la crisis no afectó.

-Un asturiano le pide consejo porque quiere dedicarse a la agroalimentación. ¿Qué es más rentable?

-Ahora mismo, el sector de la fruta está en pleno auge, tanto el kiwi como los frutos rojos y los arándanos tienen un gran futuro, y es que incluso el cambio climático nos beneficia para la producción de fruta en la región. La leche ahora es un sector complicado, no así la carne, que está saliendo muy bien tanto en mercado vivo como muerto porque hay un gran mercado con Oriente Medio. El sector de los quesos también es más complicado.

-¿Y la agricultura ecológica?

-Se valora más fuera de España que dentro, pero es una producción que en Asturias está creciendo en un porcentaje por encima de los dos dígitos. Cada vez se valora más lo natural. No digo que ésta sea la única alternativa en Asturias, pero sí una muy importante. Nosotros vendemos paraíso, vendemos naturaleza. Cuando piensas en el lugar ideal para una producción ecológica, piensas en Asturias.

-¿Qué le parece cruzar al urogallo cantábrico con el pirenaico? ¿Es el momento?

-Es algo que siempre estuvo sobre la mesa y es el último cartucho. Asturias no puede quedarse sin urogallos, pero antes hay que saber cuál es el problema, porque la especie no logra sobrevivir aquí. Si no damos con la tecla adecuada, la reintroducción no servirá para nada.

-Se va dejando el expediente de la sidra como candidata a Patrimonio Inmaterial de la Unesco sin terminar.

-Sí, y me hubiera gustado terminarlo. Nosotros hemos colocado las piezas y luego los que entran detrás lo rematarán. Es lo bueno del relevo en los sitios, hay que saber llegar, estar e irse. Los americanos lo descubrieron hace más de doscientos años y lo llevan a rajatabla. Todo el mundo estaba muy contento con Obama, pero cuando se tuvo que ir se fue.

-Dice que tiene que pedir disculpas, ¿a quién?

-Pues sí, tengo que pedir disculpas porque a alguien le habré dicho que no alguna vez. Pero ser gestor implica también decir que no, y no se puede decir que sí a todo.

-El sector de la sidra tiene que agradecerle el haber traído el “buen rollo” y ese consenso que faltaba.

-Mi obligación siempre es hablar y escuchar a las partes. A veces un responsable público tiene que saber que mucho de su trabajo es clandestino y discreto, y que es necesario poner a la gente ante la realidad.

-Además de a su casa de Oviedo, ¿a qué lugares volverá que le dejaron marcado?

-Al texu de Bermiego y a ver una puesta de sol en el Cabo Peñas. Aquí logré ver el rayo verde en el verano de 2016. Son paisajes que te curan el alma.

Entrevista publicada en LA NUEVA ESPAÑA.

Artículo de Raquel L. Murias.