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Las mujeres reivindican su espacio en el Día de la Mujer Rural

By 16 octubre, 2019 No Comments

Un abarrotado Auditorio del complejo cultural As Quintas de La Caridad (El Franco), más de 150 personas, acogió ayer la jornada del Día de la Mujer Rural en Asturias 2019 que contempló, como acto central, la entrega del galardón que la Red Asturiana de Desarrollo Rural (READER) entregó a María Josefa Vega Suárez, de Logrezana (Carreño) en reconocimiento a su labor al frente de una ganadería, como emprendedora de turismo rural y por su compromiso al frente desde hace 20 años de la Asociación de Mujeres Nosotras de Carreño.

La mujer como pilar, pero un pilar sobre el que recae demasiado peso y al que le faltan herramientas, es el tema sobre el que giró la mayoría de las intervenciones de este día. Un pilar que ha sabido evolucionar con los tiempos y que reivindica un nuevo papel no sólo para ella, sino también para el hombre. Que ha sabido adaptarse a las nuevas necesidades, algo que no ha sido afrontado de la misma manera por los hombres cuando se habla, en general, de corresponsabilidad y conciliación. Una mujer que reclama ser y ocupar, ni más ni menos, que el mismo espacio que el hombre pero siendo ella misma, no adaptándose a modelos masculinos, sino llevando a cabo el suyo propio.

La mujer como eje central contra la despoblación, el vaciamiento de los pueblos, pues fue ella la que, en los años 60, comienza a emigrar de los pueblos hacia lo urbano buscando una vida con menos presión como pilar. Es en estos aspectos en los que coincidieron la mayoría de los discursos dados en las diferentes intervenciones, en las que participaron la alcaldesa de El Franco como anfitriona, Cecilia Pérez, y el alcalde de Boal en calidad de presidente del Grupo de Desarrollo Rural (GDR) Navia-Porcía, José Antonio Barrientos, al que pertenece el concejo de acogida del evento.

Barrientos habló de «pueblos llenos de solteros con la marcha de las mujeres, que desempeñan un trabajo no reconocido». Un trabajo que conjuga el ser esposa y madre, el ganado, la huerta, la cuidadora de mayores y menores, la que afronta titularidades, compartidas o no, de ganaderías en ocasiones no por voluntad propia, sino porque es la pareja quien trabaja fuera de la casa.

Mujeres que, según Barrientos, suponen la mayoría en las cifras que hablan de emprendedoras en el GDR Navia-Porcía, pero que son números que maquillan la realidad de cada casa donde la iniciativa no es como alternativa elegida por las propias mujeres. Aunque ya existe un colectivo de ganaderas menores de 30 años que «quieren ser ganaderas por voluntad y deseo propio», como destacó la galardonada María Josefa Vega.

Y precisamente la necesidad de mujeres que se decidan a emprender es lo que destacó Belarmino Fernández Fervienza, presidente de READER, como una de las medidas para asentar población en las zonas rurales. Llamó la atención sobre el hecho de que 250.000 personas se hayan movido al centro de Asturias, «personas que tienen un pueblo; hay que plantearse la necesidad de volver a esos pueblos, porque los pueblos ofrecen calidad de vida, pero también deben ofrecer perspectivas para la actividad económica y cultural. Este premio es un estímulo para reconocer y premiar estas trayectorias de apuesta por lo rural».

Javier Nievas, representante de Medio Rural en Caja Rural de Asturias, también centró su intervención en “la mujer clave” desde la perspectiva que da la implantación de la entidad bancaria en todo el territorio asturiano, mientras que Begoña López, directora general de Desarrollo Rural e Industrias Agrarias, señaló que “las mujeres somos el alma del medio rural” y la necesidad de apoyar a aquellas empresas que concilien. Nacida en Cangas del Narcea, señaló que es la única mujer de cuatro hermanos y la única mujer en el equipo que conforma de direcciones generales en la Consejería de Medio Rural. “Nadie me lo puso fácil por el hecho de ser la única y tuve que pelearlo, y eso es lo que voy a seguir haciendo. Y esto es lo que nos pasa a las mujeres en general”, señaló López.

La directora general de Igualdad Nuria Varela señaló que la jornada de ayer bien podía ser “un día de reflexión en el que debemos preguntarnos por qué las mujeres se fueron. Trabajo nos sobra, lo que nos falta es empleo y que nos paguen por ello” afirmó en relación al trabajo invisibilizado y no reconocido de las mujeres. También volvió la atención hacia el hecho de que “en las familias tradicionales las mujeres trabajan el doble que en las monomarentales, es decir, que los que dan más trabajo son los maridos”. Es decir, que “nosotras hablamos de cambiar y conciliar, y ellos no”, de ahí que Varela destaque que “mantenemos discursos de modernidad pero que no dejan de ser un barniz sobre lo de antes”. La directora general de Igualdad planteó la pregunta de “qué están haciendo los hombres para que las mujeres no quieran quedarse en el medio rural”.

Mujeres que ocupan sus espacios propios

‘La cultura y las mujeres rurales’ fue el título de la mesa redonda, moderada por la gerente del GDR Alto Narcea Muniellos, Belén Liste, que se planteó con cuatro mujeres rurales ligadas al mundo artístico y cultural. Reivindicativa y aplaudida en sus argumentaciones resultó la poetisa de Villayón Vita López. Con un amplio curriculum que va desde la ganadería a la política, el activismo asociativo creando una asociación de mujeres en una época en la que el propio cura en una misa advirtió de “los problemas que esto causa, nada más que divorcios y separaciones”, recordaba López, incluye también una destacada obra como pintora o poeta, algo que le ayuda “como terapia”. Señaló la diferencia entre los diversos territorios rurales de Asturias, con situaciones diferentes a las narradas por sus compañeras de mesa, “y en el mío nadie hacía nada por acercar la cultura a las mujeres”.

Vita López también apuntó a que en aquellos territorios donde la mujer casada iba a vivir a casa de los suegros “era la última, sin voz ni siquiera para educar a los propios hijos, un papel que recaía en la suegra”. Reconoció que, ante lo que ella había vivido, educó a sus hijas para que no dependieran de ningún hombre. Y ésta es una de las razones por las que las mujeres emigran desde lo rural.

En el caso de Esther Martínez, bibliotecaria de Las Regueras y dinamizadora cultural, el acercamiento en su zona, periurbana, vino de la mano de las instituciones y destaca el hecho de que el 80% de las personas usuarias son mujeres. “Los hombres siempre tuvieron sus espacios públicos, como los bares. Los de las mujeres eran los lavaderos”, refirió.

Tanto María José Hevia, percusionista e investigadora del traje tradicional de Cabranes, como Susana Gudín, soprano lírica, se refirieron a sus experiencias en modo positivo tanto por el apoyo recibido en sus familias como por el arraigo que encontraron. Gudín, criada en Gijón y afincada en El Franco, de donde procede su madre, afirmó que el entorno rural es excepcional, sobre todo, para la actividad creadora, aunque reconoció que en ocasiones, al ofrecer sus servicios culturales, se encontró con concejos donde la rechazaron por ser “demasiado”, algo que afirma “no terminar de comprender”.

Para Hevia es fundamental “saber de dónde venimos”, y en eso fundamenta buena parte de su trabajo de recuperación de indumentaria tradicional, así como a valorar el trabajo que supone el campo y, en especial, para la mujer rural. En este punto coincidieron en destacar la importancia de los saberes no académicos de las mujeres aplicados a los diferentes territorios.

También coincidieron en reclamar el mismo espacio para la mujer que el hombre en el siglo XXI, tanto en lo rural como en lo urbano, y destacaron la cantidad de mujeres liderando proyectos LEADER y la necesidad de formación específica adaptada a los tiempos para las mujeres del campo. Hevia destacó el papel como “aglutinadora” que también puede “dirigir”. Gudín hizo hincapié en educar en igualdad, donde las mujeres no sean meras sirvientas “que comen de pie después de haber servido a todo el mundo”. Añadió que considera que “las generaciones más jóvenes han olvidado o no quieren ver que el papel de la mujer es de lucha continua. Necesitan que se les explique todo esto”.

A continuación el Comisionado para el Reto Demográfico de Asturias, Jaime Izquierdo, se refirió en su conferencia ‘La mujer como elemento clave en la lucha contra la despoblación’ a la deserción femenina en los años 60 que “marcharon porque eran las más desfavorecidas” ante “la falta de un modelo de equidad y también por la violencia que las mujeres sufrían” en sus entornos más cercanos. Una de estas deserciones pasa también por el papel reproductivo. “La mujer en el caserío significa mantener la casa, y eso quiere decir que hay vida, hay futuro”, añadió.

Josefa Vega, la pasión por lo rural

El momento central del acto llegó con la entrega a María Josefa Vega Suárez del II galardón READER Mujer Rural en Asturias 2019 con el que se reconoce una trayectoria y que ejemplifica el trabajo de tantas mujeres en el medio rural asturiano. Vega, natural de Serín (Gijón) y la mayor de tres hermanas, realizó un repaso a su vida, de la que apuntó que “siempre hice lo que tuve que hacer y lo que me pareció”. Lo que sí tenía claro es que “no iba a ser un florero”. Trabajó con el ganado en su casa e hizo lo propio en la de su marido en Logrezana (Carreño) tras casarse. Allí se puso al frente de la ganadería de leche junto con su suegra y aprovechó las ayudas LEADER para abrir varias casas rurales, como diversificación. A las ayudas LEADER también acudió con su hijo, que abrió su negocio también en el medio rural como alternativa a un trabajo que suponía la emigración a Barcelona, algo por lo que Josefina Vega no quería pasar.

Mujer incombustible, lidera desde hace veinte años la Asociación de Mujeres Nosotras de Carreño, desde donde reclama (y ayer no dejó de hacerlo) más ayudas para las mujeres rurales. Josefina Vega señaló en su alocución que “las mujeres somos muy flexibles y luchamos por lo que nos apasiona” como elemento fundamental en el desarrollo rural. Vega coincidió en el evento con la galardonada de la primera edición, Isabel Álvarez.

El cierre del acto vino de la mano de Enrique Nuño en representación de la delegada de Gobierno quien, por motivos personales, no pudo acudir a la jornada. Tras felicitar a la galardonada y reconocer el gran trabajo que las mujeres desempeñan en el medio rural, Nuño no quiso dejar de recordar, parafraseando una cita, que “las mujeres plantan las semillas que generan naciones enteras”.

No quiso perderse el acto, en su compromiso con el mundo rural, del que también procede, Marcelino Marcos Líndez, presidente de la Junta General del Principado de Asturias. Marcos Líndez tiene claro “la necesidad de mejorar las condiciones y apostar por la igualdad, que es apostar por el Mundo Rural”, sin olvidar la necesidad de conciliar.

El consejero de Desarrollo Rural, Agroganadería y Pesca Alejandro Calvo también incidió en “la apuesta por la igualdad desde el Gobierno” y destacó también la necesidad de un pacto rural-urbano, donde lo urbano sea consciente de “la importancia del mundo rural para el conjunto de la sociedad y el de las mujeres. Creemos que se ha producido un punto de inflexión con las políticas para el desarrollo del mundo rural”, de ahí que haya llegado el momento de hacer las cosas diferentes tanto por el futuro de lo rural como de las mujeres y, por ende, de la sociedad en su conjunto.

El cierre del acto vino de la mano de Susana Gudín, quien estuvo acompañada al piano de Mónica Gudín y a la flauta travesera de Alba García. La soprano hizo un breve pero simbólico recorrido en los estilos que supone la lírica, desde la ópera a las habaneras, canciones populares, así como contemporáneas.

FUENTE DE LA NOTICIA: RED ASTURIANA DE MEDIO RURAL (READER)

Así lo recogen los medios

El Comercio «Con mujeres en el campo, el futuro está asegurado»

Mujerural.es Entrevista a Josefina Vega, Mujer Rural 2019